El ESP.

Uno de los más revolucionarios avances en seguridad activa de estos últimos años ha sido el programa electrónico de estabilidad (ESP), que mejora eficazmente el comportamiento del vehículo en caso de pérdida de trayectoria.

Y es que una de las principales causas de accidentes son las salidas del vehículo de la avenida, bien por despiste, pinchadura, exceso de velocidad, etc. Pues bien, en todos estos casos el programa de estabilidad actúa en coordinación con el sistema de frenos y el motor y corrige automáticamente la trayectoria, impidiendo así que el conductor pierda el control del vehículo.

Esta es la principal ventaja de equipar ESP, en el cual todo vehículo con ESP lleva también a bordo el ABS (que impide el bloqueo de las ruedas al frenar) y el ASR (sistema de control de tracción). Los tres sistemas aumentan de forma espectacular la seguridad dinámica de los automóviles, especialmente en el caso del control de estabilidad'.
Pero ¿Cómo funciona?

El programa electrónico de estabilidad supervisa por medio de unos sensores colocados en las ruedas que se sigue la dirección deseada con el movimiento real del vehículo.

Todo ello va controlado por una central que recibe las señales de los sensores y compara el ángulo de giro del volante con el de giro real del vehículo sobre su propio eje.

Si el vehículo se sale de la trayectoria elegida, el mecanismo envía las órdenes necesarias al sistema de frenos (delanteros o traseros, según haya sobreviraje o subviraje) y simultáneamente actúa sobre el régimen de vueltas del motor y sobre el cambio de velocidades (si es automático). Además, como la central recibe también información sobre la velocidad, llegado el caso, actúa sobre la inyección cortando el flujo de combustible y evitando que el conductor pueda aumentar la velocidad al actuar sobre el acelerador.

El ESP detecta, justo antes de producirse, los movimientos de deslizamiento del vehículo y actúa de forma activa para evitar dichos movimientos. De esta manera el vehículo se mantiene de forma más segura en el carril deseado. Un estudio de Volkswagen de 2004 demuestra que la tercera parte de los fallecidos en accidente de tráfico se podrían haber evitado, si todos los vehículos estuvieran equipados con ESP. Por otro lado, Toyota afirma que los accidentes graves se podrían reducir hasta en un 50% con este sistema.

El ESP funciona en tres tipos de situaciones: cuando surge un imprevisto como un paquete que se cae del vehículo que nos precede; cuando entramos en una curva a más velocidad de la debida; o cuando otro vehículo nos obliga a salirnos de la avenida hacia otro tipo de pavimento (de asfalto a arena, por ejemplo).

Así, el ESP corrige automáticamente la trayectoria del vehículo hacia el interior de la vía en la dirección correcta y también evita que el vehículo patine en las situaciones extremas: el automóvil obedece los movimientos del volante y se mantiene estable.

Para esto nos sirve el ESP, así es que la próxima vez que contemple apagarlo, piénselo muy bien, ya que este sistema podría salvarle la vida.

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